Agartam - Red de Empoderamiento
“Víctima o
protagonista”
El ambiente en el que nos desarrollamos, las personas que
nos rodean, el lugar donde estudiamos; la cultura, costumbres y manera en que
convivimos familiar y socialmente son determinantes al condicionar el modo en
que interpretamos nuestra realidad; condicionando nuestra conducta según la
postura en que nos coloquemos frente a las mismas: víctima o protagonista.
Quien asume sus acciones y decisiones desde la posición
de víctima lo hace desde sus suposiciones e interpretación de la realidad,
sufre de incapacidad para aceptar su responsabilidad ya que ésta es ajena a su
campo de acción. Considera que los otros, el ambiente o las circunstancias son
las causantes de lo ocurrido y no es capaz de observar(se) y mucho menos de
identificar su responsabilidad.
Quien se adjudica el rol de víctima en sus relaciones
(consigo mismo o con los demás), suele mostrar una conducta más bien
inquisitiva/inquisidora y de sufrimiento con respecto a los hechos, busca que
le compadezcan y que los otros resuelvan lo que dejó de ver, hacer o decidir.
Se percibe como mártir, sacrificado, atormentado, herido o damnificado.
Generalmente se expresa a través de frases como "me pasó, me lastimó, me
afectó, me hizo o me hizo sentir que", delega al otro la capacidad de
generarle sentimientos o emociones que él es incapaz de controlar; “si no fuera
por A yo tendría B, las circunstancias no me permitieron llegar, la empresa no
me permite crecer, no me dio tiempo para hacer, las ocupaciones me agobian” de
manera que son otras personas, factores o hechos, los que le impiden cumplir
sus objetivos y/o determinan sus situaciones de vida.
Ser responsable o protagonista, en cambio, resulta una
posición liberadora, porque además de impulsar el aprendizaje en cada
experiencia, promueve un ejercicio de autoevaluación y reflexión constante que
fortalece la personalidad y el crecimiento interior; permite transformar las
creencias limitantes en potenciadoras y abre la oportunidad de disfrutar nuevos
escenarios de convivencia y crecimiento con uno mismo y con quienes nos rodean.
Cuando cada quien se hace responsable por lo que dice o
hace, las situaciones adversas se convierten en una fuente de oportunidades que
templan el carácter y las relaciones; ser protagonista supone así una actitud
sanadora que concilia, fortalece, integra y alinea la percepción de uno mismo
con la de los otros; hay congruencia entre lo que se dice, se piensa y se
actúa. Un protagonista, antes de intervenir, es capaz de discernir y comprender
para entonces actuar responsablemente; es decir, tiene la capacidad para asumir
y aprender de las consecuencias; transforma sus vivencias en un sólido camino a
la madurez intelectual, emocional y espiritual.
El desafío entonces y de allí nuestro propósito para
trabajar en los círculos de la red, es cómo nos asumimos:
¿Víctimas o protagonistas de nuestra vida?
La Vida no es, salvo lo que nosotros decidamos que sea.
En este mundo ilusorio, de
manera inevitable, tarde o temprano el ego perderá su fuerza y dará paso a la
única verdad: la supremacía del Amor y la Divinidad por encima de todas las
cosas. Incluso la dualidad está al servicio de la Luz.
La vida tiene diferentes caminos y que a pesar
de lo vivido y de la posible adversidad, siendo protagonistas existe la
capacidad de crear nuevos significados.
Parte de la salud
emocional está en poder contar nuestras historias fluidamente con todos sus
matices, que ciclo a ciclo se tejan los capítulos para que formen un continuo
que se seguirá desarrollando con gratitud hacia lo que fue, y entusiasmo por lo
que se.
Trabajaremos internamente sobre este tema y, finalizado el
trabajo del círculo, compartiremos nuestros sentires al respecto.
Trabajar para adquirir nuevos valores y mejorar en aspectos
tales como el silencio, el ser más reflexivo, el aprender a vivir con poco, la
sociabilidad o la necesidad de escuchar y de ayudar al prójimo en todo aquello
que necesite.
Conciencia, análisis, aceptación de uno mismo.
Y cultivo de la esencia inmaterial, estrechando vínculos con todos en amorosa
unidad.
En la India, existe la enseñanza popular las
cuatro leyes de la espiritualidad, que son las siguientes:
* La persona que llega es la persona correcta.
* Lo que sucede es la única cosa que podía
haber sucedido.
* En cualquier momento que comiences es el
momento correcto.
* Cuando algo termina, termina.
Reflexiones:
“Sepa entonces que el cuerpo es simplemente una
prenda de vestir. Vaya en busca del usuario, no del manto”. Rumi.
“Orar es hablar con la parte más profunda de
nuestro ser. Meditar, es escuchar su respuesta”. Jean Lévesque.
“Espiritualidad es cierto estado de conciencia.
Es un estado de gracia que uno obtiene dentro de su propio corazón, y que
debemos encontrar por nosotros mismos”. Sri Ram.
“Solo se volverá clara tu visión cuando puedas
mirar en tu propio corazón, porque quien mira hacia afuera duerme y quien mira
hacia adentro, despierta.” Carl Jung.
“Religión es creer en la experiencia del otro.
Espiritualidad es crear y tener tu propia experiencia”. Deepak Chopra.
Una de las cosas que promueve AGARTAM en todas sus redes es
recuperar el poder personal y convertirnos en nuestro propio maestro.
La Red de Empoderamiento de Agartam está formada por los círculos
que realizan las distintas actividades en todo el mundo.
Coordinador de la red:
Jorge Cohen


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